Somos muchos los que en estos días hacemos las maletas
para ir de vacaciones. En ella estará todo aquello que es imprescindible para
pasar esos días de asueto y al margen de las preferencias y gustos de cada
cual, a buen seguro, que no faltará ese magnífico iphone o ipad o incluso el
ordenador portátil. Intentaremos desconectar del trabajo y de la rutina, pero
no de las redes sociales. ¿Quién se resiste a hacerse una foto en un lugar
idílico y a colgarla en facebook? o ¿a comentar las bondades y el placer de
estar en un destino vacacional, para envidia de todos aquellos que siguen
trabajando? ¿o a poner una entrada en su blog? El teléfono móvil se ha
convertido en nuestro compañero permanente, vayamos donde vayamos, tanto en
invierno como en verano. Tal vez no le dediquemos el mismo tiempo que de
costumbre, pero sí encontraremos más de un ratito para echarle un vistazo y
mantenernos al día, tal vez, con la excusa de saber qué noticias han acontecido
en el día.
Hace unos días leí un artículo de Carlos García-Hoz en
su blog Puro Marketíng bajo el título La vida es lo que pasa mientras miras
el Whatsapp, http://www.puromarketing.com/12/13635/vida-pasa-mientras-miras-whatsapp.html,-
en el que reflexiona sobre cómo las redes sociales condicionan nuestra vida y
las relaciones con los demás. Ayer, cuando volví de unas mini vacaciones me
encontré una noticia también muy ilustrativa de esta situación: Desconecta
del trabajo en vacaciones: apaga el teléfono, publicada en El Mundo, en
base a un estudio de Randstad.http://www.elmundo.es/elmundo/2012/07/26/economia/1343322249.html
Con este ritmo de vida, ¿conseguimos realmente
descansar y evadirnos de la rutina durante las vacaciones? ¿Seríamos capaces de
desconectar de las redes sociales y pasar un día sin ninguna conexión a
internet? ¿podemos resistir la tentación de comunicar, a estar en permanente
contacto con los medios sociales?
Mónica


